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Memoria

De acuerdo con un estudio demográfico de la ONU en 2001, sobre nuestro país, indica que podría convertirse en el año 2050 en el país occidental con la población más envejecida del mundo. En ese año, España será el país de la Unión Europea con menor tasa de natalidad y con una edad media de la población de 55 años. Además, en esos momentos el 44% de la población española superará los 60 años. En particular, el Principado de Asturias es la comunidad autónoma más envejecida de España y con la tasa de mortalidad más alta y la de natalidad más baja de nuestro país. Desde 1997 hasta el año 2012, es decir, en 15 años, hubo 83.815 defunciones más que nacimientos. De las dolencias asociadas con el envejecimiento, las enfermedades del sistema nervioso son actualmente la cuarta causa de muerte en España tras las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y las enfermedades respiratorias. Sin embargo, las muertes debidas a enfermedades del sistema nervioso son las que más se han incrementado por encima del resto de causas principales de defunción (un 2,9% en 2011), todo ello en parte debido a la mayor incidencia de las demencias (en particular la enfermedad de Alzheimer) asociada con el envejecimiento. Además, actualmente el suicidio es la mayor causa de mortalidad externa en nuestro país, desde al año 2008 por encima de los accidentes de tráfico y vinculado en más de un 90% de los casos al diagnóstico de trastornos mentales. En Asturias, la incidencia de suicidios ha disminuido en los últimos años, aunque presenta aún la mayor tasa de suicido del país junto con Baleares y Cantabria. Sin embargo, el ritmo de descenso de suicidios en Europa desde los años 90 se ha ralentizado desde el estallido de la crisis económica a partir del año 2008. De hecho, el desempleo y la crisis económica en general han favorecido un incremento en España de un 25% en casos de suicidios e incrementando en un 15% la incidencia de trastornos mentales en España durante el año 2011.

El Principado de Asturias es la comunidad autónoma más envejecida de España

Existen aproximadamente 46 millones de casos de enfermedades neurológicas, como epilepsia, migraña, esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson e ictus, entre los 466 millones de habitantes de 28 países de la Unión Europea. Es decir, que uno de cada diez habitantes de la UE padece una enfermedad neurológica. La incidencia de los trastornos mentales (adicciones, trastornos de ansiedad, psicosis, trastornos depresivos y trastorno bipolar) es aún mayor, con una de cada seis personas diagnosticadas en la UE según estimaciones recientes de la OMS. Es decir, que más de un 27% de ciudadanos europeos (incluyendo no sólo los estados miembros actuales de la UE sino además Suiza, Noruega e Islandia) padecen un determinado trastorno del sistema nervioso en una estimación conservadora. Sin embargo, un reciente estudio europeo (European Brain Council, 2010) indica que más de un tercio (38,2%) de la población de la Unión Europea padece anualmente trastornos mentales. Los trastornos mentales en conjunto constituyen la causa más frecuente de carga de enfermedad en Europa, por delante de las enfermedades cardiovasculares y del cáncer. El impacto de los trastornos mentales en la calidad de vida es superior al de enfermedades crónicas como la artritis, la diabetes o las enfermedades cardíacas y respiratorias lo cual supone un gran sufrimiento personal y en el entorno familiar y social, a la vez que una importante discapacidad tanto por el propio trastorno como por la comorbilidad asociada.

A estas cifras habría que añadir otros 5 millones de personas afectados por demencias como por ejemplo la enfermedad de Alzheimer, clasificadas tanto como trastornos neurológicos como mentales.

El Principado de Asturias está entre las tres comunidades autónomas con mayor incidencia de trastornos del sistema nervioso de España (incluyendo tanto enfermedades neurológicas como trastornos mentales). Asimismo, los trastornos del sistema nervioso son una de las causas principales de morbilidad y mortalidad en nuestro país así como en el resto de Europa, generando además un enorme gasto sanitario directo (medicación, cuidados ambulatorios y hospitalarios) e indirecto (derivados de las bajas y la pérdida de productividad laboral). Una estimación en 2007 por la OMS calculaba para la Unión Europea un coste anual global de 386.000 millones de euros, que se desglosarían en 149 mil millones para enfermedades neurológicas (incluyendo demencias), 239,5 mil millones para trastornos mentales y 7,1 mil millones derivados de traumatismos o lesiones del sistema nervioso. Advertía la OMS ya en 2004 que a pesar de que más del 35% del gasto sanitario total en Europa se dedicaba a los trastornos del sistema nervioso, se prestaba una menor atención político-sanitaria y social que a otras enfermedades como el cáncer, el sida o la enfermedad cardiovascular. Sin embargo, un estudio más reciente realizado en 2010, eleva el gasto anual global en trastornos y enfermedades del sistema nervioso en la Unión Europea a 798.000 millones de euros incluyendo costes directos e indirectos.

Ante estos preocupantes datos sobre la incidencia y costes derivados de los trastornos del sistema nervioso tanto en la UE como en nuestra región, es imprescindible promover la investigación básica y clínica en el campo de las ciencias dedicadas al estudio del sistema nervioso, conocido actualmente como neurociencias. Recientemente, la Comisión Europea ha aprobado una enorme inversión económica prioritaria para la investigación del cerebro ("Human Brain Project") que se desarrollará entre los años 2013 y 2023, dada la gran prevalencia y coste de las enfermedades del sistema nervioso, a pesar de la escasa comprensión a nivel biológico del funcionamiento del cerebro y las enfermedades asociadas con éste (http://www.humanbrainproject.eu). Desafortunadamente, la inversión pública en I+D+I en el campo de las neurociencias en España está por debajo de la media de los países de la UE. De acuerdo con un estudio realizado en 2005, España ocupa el decimoquinto lugar en cuanto a la financiación de investigación en el campo de las neurociencias. Aunque, por ejemplo cabría comentar que España es el segundo país en nivel de incidencia de Alzheimer con una prevalencia del 1,36%, ligeramente superior a la media europea (1,27%), y sólo superado por Suecia (1,54%) en el año 2007. Además, según un reciente informe de la Fundación Centro de Investigación de Enfermedades Neurológicas (CIEN) de septiembre de 2009, los casos de Alzheimer podrían duplicarse en España en los próximos 25 años. Debido al envejecimiento de la población en Europa y el aumento de la esperanza de vida se prevé un gran aumento de la incidencia de trastornos del sistema nervioso, que se refleja por ejemplo en iniciativas para el fomento de la investigación de enfermedades neurodegenerativas por la Comisión Europea entre los años 2008 y 2013.

La creación de un instituto de investigación público en el Principado de Asturias sería uno de los primeros pasos fundamentales que se deberían de dar para abordar esta problemática.

A la luz de estas evidencias, pensamos que la creación de un instituto de investigación público en el Principado de Asturias sería uno de los primeros pasos fundamentales que se deberían de dar para abordar esta problemática. En nuestro país, sólo existen otros cuatro institutos de neurociencias (excluyendo el Instituto Cajal del Consejo Superior de Investigaciones Científicas) pero ninguno establecido actualmente en las comunidades autónomas del norte de España. Además, debemos tener en cuenta la investigación de drogodependencias y la base neural de los principales trastornos mentales, ya de por sí un tema que ha recibido gran atención por parte de los neurocientíficos. A nivel europeo, la última convocatoria del Programa Marco (2007-2013) relacionado con las prioridades de investigación y desarrollo de la Unión Europea señala como especialmente relevante la investigación en el cerebro y sus enfermedades asociadas. Los objetivos principales de este 7º Programa Marco son una mejor comprensión de la estructura integrada y la dinámica cerebral y el estudio de enfermedades del cerebro incluyendo específicamente aquellas relacionadas con el envejecimiento (Parkinson, demencias, etc.) y buscar nuevas terapias. Se promocionará así la investigación encaminada a la comprensión del sistema nervioso explorando sus funciones, desde sus moléculas a los procesos cognitivos y la disfunción cerebral, desde alteraciones a nivel sináptico a la neurodegeneración. También se fomentará la investigación de los trastornos mentales y los neurológicos incluyendo posibles aproximaciones terapéuticas. Esto es precisamente uno de los fundamentos de investigación principales del instituto de neurociencias INEUROPA mediante la colaboración entre equipos clínicos y de investigación básica, reuniendo a médicos, biólogos y psicólogos con este mismo objetivo común.

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